El jefe de taller

Los talleres de reparación como cualquier organización están formadas por diferentes profesionales, nos vamos a centrar en este post en la figura del jefe de taller a nuestro juicio una de las más importante para entender un poco como funciona y esta organizada la postventa o el mundillo de las reparaciones y piezas de recambio de vehículos.

En cualquier servicio oficial de marcas de automóviles, cadenas o franquicias de talleres y en los talleres de cierto tamaño, existe la figura del jefe de taller, como su nombre indica es la persona generalmente hombre, salvo gloriosas excepciones que se encarga de controlar todo el proceso de la reparación de un vehículo, desde informar al dueño del coche, de los pasos a seguir en el diagnóstico de la avería o reparación, las posibles causas de la misma, elaborar el presupuesto de reparación si es solicitado por el cliente, (aprovechamos para recordar, que siempre es muy conveniente solicitar que nos lo den por escrito, en cualquier circunstancia) e indicar en cuánto tiempo aproximadamente estará el vehículo terminado.

Estas funciones son de cara al exterior, también tiene que realizar otras de índole interno, como son, las de organizar los trabajos, asignando a cada operario el vehículo y los trabajos que tiene que realizar, verificar que los mismos se realizan correctamente, en tiempo y forma e indicar las piezas de recambio que deben ser sustituidas, básicamente estas son las principales funciones de un jefe de taller.

 Aunque puede parecer que no tiene que dar explicaciones y que es la persona que corta el bacalao, esto no es necesariamente así, sus funciones que gozan de cierta autonomía de decisión, están sujetas a unas leyes muy superiores y poderosas, las leyes económicas de la marca del servicio oficial a que pertenezca, red de talleres o dueño del taller en cuestion, por que su libertad termina cuando le dicen los jefes, que hay que facturar un determinado número de horas de trabajo, por operario, que hay que facturar unas determinadas cifras económicas de piezas de recambios y lubricantes, trimestrales, para lograr los objetivos económicos, previamente fijados al principio del ejercicio, y que es muy importante conseguir, porque las primas económicas y de otra índole que se conseguirán son muy cuantiosas, y ayudarán notablemente a la buena marcha de la empresa.

También tiene las manos atadas, cuando en otra de sus funciones, como es la de negociar con el perito de la compañía de seguros la reparación de un siniestro, tiene que mirar para otro lado o hacer la vista gorda, cuando el perito le indica, lo que se va a reparar y lo que se va a sustituir por piezas de recambio nuevas y las horas de trabajo que la compañía va a pagar por esa reparacion, y esto es porque las compañías de seguros, para hacer más rentable su lucrativo negocio, son las que controlan las reparaciones tanto técnica como económicamente, eso sí, a sus ingenuos asegurados les venden la moto, de que lo hacen para que todo se realice correctamente y tengan una reparación garantizada y de calidad, todo sea por el asegurado, viva el asegurado.

Antes el jefe de taller era la garantía última que tenía el cliente de que su vehículo se repararia con criterios estrictamente técnicos cuando tenía un siniestro, desde que las compañías de seguros con la casi obligada condición de tener que reparar donde ellas dicen, se han cargado la imparcialidad y la profesionalidad del jefe de taller, que pasa a ser normalmente un verificador de lo que la compañía de seguros dice, a través de su perito, con poca voz y voto, en artículos anteriores comentamos más sobre este asunto, pero nos permitimos recordar, que ninguna compañía de seguros puede obligar al asegurado a reparar su vehículo donde ella quiera.

 Si el lector se pregunta si tiene que confiar en este profesional cuando esta en el taller con su vehículo, la respuesta es que no esta la vida para confiar “per se” en nadie, por eso lo mejor sigue siendo la prudencia y sobre todo la información, una manera de actuar sería la de escuchar sus argumentos, tomar nota, solicitar el presupuesto por escrito, consultar una segunda opinión, que hoy por hoy está al alcance de todos en plataformas de gestión de reparaciones, y actuar en consecuencia, es normal que el jefe de taller defienda su trabajo y a su empresa, y más normal aún es que el cliente sea cauteloso con lo que le ofrecen y se asesore debidamente, cada uno tiene sus intereses legítimos.

 

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